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#CuotaDeGénero: La cimbra

Abril Castillo | 20.08.2018
#CuotaDeGénero: La cimbra
#CuotaDeGénero es el blog de Abril Castillo en Este País y forma parte de los #BlogsEP

1.

La cimbra es una estructura de madera o de metal que se usa para las construcciones antes de echar el vaciado y tener, digamos, la pieza final.

Desde chica aprendí que el concreto se compone de grava, cemento y arena con agua. Y que está mal decirle a esa mezcla cemento. Aunque quién en el mundo va a saber eso más que quien se dedica a la construcción. El resto usamos la sinécdoque y nos entendemos bien.

Durante años me pregunté cómo era posible que ese líquido se volviera luego algo sólido. Entender el cambio de la materia me llevó mucho tiempo, y sólo hasta hace poco comprendí cuánto de ella y de ese entendimiento había en mi relación con mi papá.

Mi papá se dedica a hacer puentes. Es arquitecto pero, según él, se siente más ingeniero que otra cosa, porque sabe más de estructuras que de acabados. Y es cierto. Ninguno de sus puentes se ha caído.

Aunque en la última década nos hemos distanciado, alguna vez fuimos buenos amigos. Los últimos años mis recuerdos más vívidos de él son dolorosos. De los traumas no nos cabe duda. Todo lo demás, cualquier caricia o cualquier te quiero, siempre lo pudimos haber imaginado.

 

2.

La cimbra es la estructura de madera que se pone para soportar el vaciado de concreto. Cuando el concreto fragua, se quita la cimbra: ese molde que dio forma a la construcción final.

Hace unos meses se me terminó el contrato del departamento donde vivo y me quedé sin aval. Aunque mi papá y yo no nos vemos muy seguido, le pedí si me podía firmar. Nos vimos antes para tomar un café. Él estaba contento y distraído porque acababa de terminar un libro sobre estructuras. Y se lo iban a publicar. Su sueño cumplido. Había estado escribiendo también sobre mi abuelo. ¿Qué puedes y qué no puedes decir sobre alguien más?, se preguntaba a sí mismo.

Son versiones de la vida, pa, la verdad no existe, le dije.

Lo que se recuerda como verdad en la historia, casi siempre es algo diferente a lo que pasó, me confesó mi papá. Nadie sabe ni sabrá cómo eran en realidad las cosas. Tu abuelo se emocionaba con distintos proyectos y cuando se le juntaban, a veces descuidaba otros, me siguió contando. Y me dejaba como responsable. A mí o a otros amigos ingenieros suyos. Eres muy chingón, me decía. Y yo me la creí. Pero con el tiempo quizá sólo me lo decía para que le hiciera la chamba, me contó riendo. Eso nadie lo dice, nadie lo escribe y, con todo, así me pasaba.

Como cuando te dicen que lavas bonito los trastes para que lo hagas con gusto, le dije, pero él siguió con su relato.

Por ejemplo, hubo una cúpula que él había calculado y se cayó. La había calculado bien, era lo peor del caso. Tu abuelo no fallaba en los cálculos. Después de ese accidente, lo pudieron haber metido a la cárcel, pero no se fugó. En vez de eso, fue y dio la cara. Cuando revisaron, vieron que la cúpula se derrumbó, a pesar de que estaba bien calculada, porque la cimbra estaba mal puesta. Cuando la quitaron, la cúpula se venció.

¿Qué es una cimbra, papá?, le pregunté.

Una estructura de madera que se pone y sobre la cual se hace el vaciado.

 

3.

En mi familia no hay religión. O eso dicen. Mi abuela es católica y mi abuelo era ingeniero. De niño podías sacar siete en historia de México, pero era imperdonable reprobar matemáticas o física. En realidad, no podíamos reprobar nada. Sobre todo lo que tuviera que ver con números.

Papá, el vecino no reprobó ninguna y sus papás le compraron una bici, le dijo mi papá a mi abuelo, una vez, cuando aún era niño.

Pues si tú repruebas alguna, quedas castigado, ¿cómo ves?, le contestó mi abuelo, de broma (o no).

Tres de los hijos de mi abuelo, entre ellos mi papá, estudiaron arquitectura. Suficientemente alejado de la ingeniería, completamente cerca de la ingeniería. Dos terminaron siendo (casi) ingenieros. Una se dedicó a la política.

La política: otra religión de la familia. La verdadera. De la que no se puede hablar.

 

4.

¿Qué es una cimbra, papá?

Una estructura que da forma a la pieza final, un molde.

Casi siempre que le pregunto algo así a mi papá, en seguida sin querer me quedo ida, perdida en sus números y ecuaciones que no comprendo. Trato de seguir su razonamiento, pero pronto su discurso me invade con conceptos que no conozco y no hay tiempo de preguntar. Como metralleta dice uno detrás de otro. Toma servilletas y saca su pluma o consigue una al instante, no importa dónde estemos; traza tomando vuelo líneas paralelas, perpendiculares, matrices que nadie conoce. Su sonrisa queda en el aire.

Pero la mayoría de esta explicación sí la entendí.

Y luego, como siempre, me quedé ida. Explicándome las cimbras. Respondiéndome a destiempo una duda por tantos años postergada.

De niña me maravillaba cómo una mezcla aguada podía terminar siendo algo sólido. Acompañábamos a mi papá a ver las obras en las que trabajaba. Los hombres mezclando la grava, la arena, el cemento y el agua con una pala. Una vez quise intentar hacer la mezcla y no pude ni levantar la pala.

¿Cómo hacen que eso que está aguado se vuelva una casa después, papá?

Se hacen colados.

¿Qué es un colado?

Se vierte la mezcla.

¿Pero cómo se detiene?

Con madera y metal. Cuando el concreto fragua, se quita la cimbra y, si está bien hecha, calculada y puesto el material, ahí se detiene la casa. Se solidifica, como debe ser.

 

5.

Tal vez la cimbra sean los padres.

Podemos quejarnos. Tener latente para siempre el daño que nos hicieron. Olvidar las caricias: esa cimbra sin la cual no tendríamos la forma que tenemos.

Y si no nos hemos caído ni roto, si no nos hemos derrumbado irremediablemente con cada temblor, quiere decir que esos arquitectos pusieron la cimbra bien después de todo. Aunque por años hayamos pensado lo contrario.

 

 

 

 

La ilustración es de Santiago Solís y se titula "Libros salvajes". Su web es: http://www.manodepapel.com/

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